miércoles, 30 de julio de 2014

Zona de Restauración Humana

Es difícil contar en pocas palabras y pocas imágenes una experiencia tan enriquecedora, desde todos los aspectos que nos tocó vivir.

Para comenzar, sería oportuno contextualizarnos en la región que se encuentra el Cocuy y su historia.

Uno de los compañeros de este parque nos contó que cuando Colombia comenzó a crear áreas naturales a proteger, escogieron todos los nevados del país, entre ellos los del Cocuy. Delimitando para este parque nacional un área de 306.000 Hectáreas que va desde los 5350mts sobre el nivel del mar hasta los 600 donde se encuentra la selva húmeda. Lo que no se tuvo en cuenta es que en ese entonces estas tierras estaban ocupadas por campesinos hace ya muchos años, los cuales dedicaban la región cercana a las montañas a la producción principalmente de carne, lana, leche, papas, entre otros.

En estas tierras altas predomina el ecosistema llamado Páramo, que funciona naturalmente como una gran esponja reteniendo el agua que proviene de los nevados, pero las actividades antes mencionadas fueron cambiando el ecosistema original, resumiéndolo a un gran "potrero" como área protegida en vías de restaurar, una de las tareas más importantes que se desarrollan en este parque nacional.

A todo esto se le sumó, años siguientes, la presencia de guerrilla complicando más el proceso del área y luego el aumento de la temperatura planetaria poco a poco fue despojando las vestiduras blancas de estas montañas dejando al descubierto picos que antes no se conocían por estar bajo los glaciares, así es que hoy los alpinistas más destacados de esta cordillera reconocen unos 32 picos, que son suficiente reto para acceder al nivel de exigencia de los Himalayas. 

Actualmente los animales y la guerrilla siguen ocupando parte del parque, pero la mayor dificultad para conservarlo es la presión del turismo, siendo este uno de los parques más visitados de Colombia, con más de seiscientos turistas diarios en temporada alta, que poco a poco necesitará restringirse el acceso a estos como estrategia para conservar una gran fuente de agua pura y natural para los pobladores de la región.

Entre las medidas más acertadas de la actual dirección fue el hacer cumplir las normas vigentes sobre el uso de caballos en áreas protegidas que hacían el acceso más fácil hasta la nieve para cualquier visitante, sin caer en cuenta del daño que causaron a través de los años. Una cicatriz difícil de borrar por nuestros estilistas restauradores que hace años siguen intentandolo mientras el ganado va detrás de ellos dañando el trabajo. En la imagen de arriba puede verse uno de los senderos.

El jefe del área nos invitó con la intensión de mejorar el espacio exterior de las nuevas oficinas y en el proceso de transformación nació: La ZONA de RESTAURACIÓN HUMANA.


Es así como se encontraba el lugar cuando llegamos, había restos de la obra recién construida, más otros materiales del parque y mucha basura acumulada bajo tierra desde los tiempos en que había sido el depósito de papas.
El lugar tenía tres espacios bien definidos, un lavadero y dos habitaciones para los funcionarios del parque.

Esta imagen muestra claramente el cambio que sufrió este espacio, con dos caminos principales hacia las habitaciones dejando una isla entre ellos para poder sentarse a tomar el sol de la mañana y quitarse el frío matinal del Cocuy. Como siempre este “arte” es un ejercicio de reorganizar lo que encontramos donde vamos a trabajar. 


Para los caminos utilizamos piedras que habían en el lugar y otras del río que se encuentra cercano a la oficina, más un poco de arena y cemento que compramos y como extra fue el sembrar un poco de comida, con el objeto de restaurar nuestra relación con lo primario aprovechando que el suelo y clima de allí es excelente para sembrar cebolla, auyama, hierba buena, limoncillo, acelga, frijol, arveja, papa, entre otros.
Utilizamos incluso restos de tuberías antiguas como materas (macetas) y tejas de barro coloniales partidas que estaban debajo de la tierra, las que trituramos para algunos detalles. 

También dejamos un sitio para los fumadores con un pequeño jardín para contemplar una de las flores más bonitas de este páramo: el Blanquizco, Senecio niveoaureus.

Ella contó con su respectiva identificación botánica para que los que se acercan a esta oficina conozcan una de las riquezas de estas montañas, que logran crecer entre las grietas de las piedras sobreviviendo a la altura, el frío, el viento y junto a la nieve logran el fin de toda la vida: Florecer.

La zona de Restauración Humana incluyó también un espacio para el diálogo tipo kiosko, para este utilizamos maderas viejas de una cabaña que se encontraba en un depósito del parque con su techo tradicional en paja e incluimos una gráfica con este texto:
Todos podemos cambiar el mundo, si logramos hacer desde nuestra celda un cambio personal, cada una se suma al panal y entre todos lograremos la miel.
  
En agradecimiento a todo el equipo del Parque Nacional Natural el Cocuy, por abrirnos las puertas a conocer la magia de la cordillera oriental, los valles de Chiscas, el camino de la Sal y el reencuentro con el verde de la selva.
A todos los que cuidan esta área protegida.

miércoles, 4 de diciembre de 2013

Bañarse con el cielo

Bañarse con el cielo y la lluvia es una experiencia tan natural que la hemos olvidado por nuestros baños modernos, que parecen cajitas oscuras u hospitales.

Así encontramos este espacio de baño antes de que nos ofrezcan mejorarlo.
Este método es muy común en la amazonia, el baño de totuma (tazón natural que se extrae de un árbol). Si bien el sistema funcionaba con agua de lluvia, bañarse así no tiene mucha privacidad, el consumo de agua era importante y poco amable el espacio.  

Logramos mejorarlo en muchos aspectos, como se ve en esta imagen hay un pequeño techo que permite cambiarse y que las lluvias eventuales no dañen nuestras prendas. También se puede ver una pared verde que estaba comenzando a crecer, para que en un futuro se cubra totalmente con una trepadora nativa.

Como siempre este arte intenta acercarnos a soluciones que solo requieren un poco de paciencia y creatividad. Como también mejorar los espacios donde vivimos. En esta imagen se ve claramente que se ingresa a un jardín con plantas nativas y piedras del río.

Se utilizaron muchos materiales en desuso, pero el material mas valioso fue el descarte del aserrado de un árbol muy fino que brinda la selva, el Laurel Comino, como le dicen. Muchas veces en esta actividad se desechan piezas, a veces solo por una pequeña falla, o porque el pedido de tablas era pequeño. Aquí se aprecia la puerta, la cual se hizo con orillos que siempre se descartan en el aserrado.

Esta madera fina se utilizó para la estructura principal y los dos tablones de la ducha. Ella soporta muy bien la humedad, es utilizada para construir canoas. El resto de la madera se consiguió del desarme de una bodega que tenían cerca a este lugar.

Todos los ladrillos utilizados eran desechos de una fabrica que funciono hace unos 20 años y que se encontraban enterrados por el tiempo.

Un pequeño detalle decorativo y sugerente de una espada de motosierra oxidada.
Se compraron unas bisagras nuevas con sus tornillos y un poco de cemento para pegar los ladrillos y darle forma al drenaje del agua.

Por último la escalera que conecta a la cabaña con el jardín de baño y el agradecimiento a Juvenal, un indígena que compartió sus desechos de aserrado y a Henry que brindo esta nueva posibilidad de creer en nosotros y apoyar esta experiencia.

Este ejemplo pertenece a la cabaña principal del Parque Nacional Natural Cahuinari, año 2012.

viernes, 23 de noviembre de 2012

Un muro de escombros

Así era como se encontraba el espacio en el año 2009, este lugar hace unos 100 años seguramente todavía era selva, las bonanzas en la amazonía fueron haciendo que sitios como Leticia crecieran desmesuradamente, como fue la del caucho en la 1° y 2° guerra mundial. Así comenzaron a sentir los pueblos amazónicos la presión del hombre blanco que venía con su religión, su cultura, el vivir vestido, sus herramientas y tecnologías.
El cemento poco a poco comenzó a cubrir la selva y al mismo tiempo a desaparecer la tradición indígena.


Una de las bonanzas que mas marco los últimos tiempos fue la de la coca, para la producción de cocaína. Este lote pertenecía a esta gente, poderosos que podían construir sus pisos en cemento en medio de la selva. En esta casa funcionaba un taller de motores fueraborda para las embarcaciones que movían la mercancía.
Así comenzó nuestra relación con Várzea, ordenando desechos y clasificando partes y piezas del antiguo taller, que sirvieron para elementos que mejoraron el espacio. Mientras hacíamos estos trabajos íbamos relacionándonos con la selva, su historia y la cultura de los pueblos indígenas que la habitan.

De todas las experiencias constructivas del arte de reutilizar que permitió este espacio, la mas interesante fue construir con los escombros de los pisos viejos de la bonanza de la coca.

A uno de los dueños de Várzea se le ocurrió que podíamos utilizar las partes de los pisos simulando piedras y generar un espacio y una división entre lotes. El resultado fue muy bueno, solo utilizamos 4 bultos de cemento y un metro cubico de arena. También usamos barro cemento para algunas partes, que nos permitió ahorrar materiales.



Estos son detalles de como quedo el muro que dividía los lotes y el jardín del lado opuesto.


Este mesón, sus bases y piso también construidos con la misma técnica. Al fondo se ve el muro. 

Estas imágenes son detalles de las bases del mesón.

Así quedó el acceso, un espacio tipo tarima con la misma técnica y su frente en botellas de cervezas desechadas.

Un detalle del frente de botellas.

También pudimos hacer unos asientos en botellas de cerveza y cemento.

Actualmente este lote fue vendido y se perdió un lugar en Leticia que brindaba muchas cosas. La presión del sistema económico hizo insostenible este espacio. Igualmente los pueblos indígenas están viviendo esta misma presión, junto a la bonanza del oro y están dejando sus antiguas costumbres de no necesitar mas que del medio en que viven y comenzar a ser cada vez mas esclavos del petroleo, el dinero y la medicina occidental. Increíblemente así es, en el mismo lugar donde estaba toda la medicina natural de la selva, hoy fue comprada por una droguería que desplazó al Várzea que reconocía los valores de la selva, su cultura y sabiduría-

lunes, 23 de agosto de 2010

El puente que nos une... A Rodolfo


Este proyecto fue realizado dentro del Parque Nacional Natural Amacayacu, en Colombia. Otro ejemplo del potencial de este "arte". Un pequeño puente construido con materiales reutilizados y en desuso. Sin puntillas o tornillos en su estructura prnicipal, solo realizado por encastres.
Aquí podemos ver algunas imagenes del proyecto en el formato del informe presentado al parque.


La estructura y por donde comenzar, fue una de las tareas más dificiles de realizar. No se utililzó energía eléctrica para construirlo, todas las herramientas eran usadas.


Aquí vemos un texto referente a como fue encarado este proyecto.


Los detalles que nos seducen...


Por último un detalle del encuentro con la puerta de acceso a la casa.


Las herramientas...


Los insumos...

miércoles, 17 de marzo de 2010

Varzéa, zona inundable

"en todo lo que desechamos, siempre
hay algo bello por descubrir".
Para todas estas experiencias que les vamos a mostrar, no se utilizaron herramientas eléctricas, ni perforadora, ni se compraron materiales. Para las gráficas se utilizaron hojas de color, evitando utilizar tanta tinta.

01. Recipiente para desechos.

Una de las primeras experiencias para generar conciencia del consumo y a lo que esto nos conlleva, fue construir un cesto para residuos.
La idea era hacerlo de manera sencilla y que contuviera una gráfica que hablara del tema.
Esto fue lo que realizamos.


El cesto está construido con un viejo bidón para combustible, se le aplicó un corte a mano con hoja de sierra, para generar la zona por donde se desechan los residuos. Luego se le aplicó un barniz para que tenga más durabilidad. Este contenedor se montó sobre un pie de madera y se construyó una ventana con restos de madera, para colocar la gráfica explicativa.
A este objeto lo componen tres piezas: Pie-soporte de madera, cesto y gráfica.

02. Buzón de sugerencias.

Uno de los elementos que más les interesaba tener al restaurante era un buzón de sugerencias, para que los clientes aportaran sus opiniones.


Para trabajarlo nos dieron un tronco de un árbol nativo, llamado localmente "palo sangre", por su color rojizo. Esta madera es un recurso económico para las comunidades indígenas de esta región, con el cual hacen artesanías en madera de un color rojo intenso y un brillo seductor.


Para el soporte del libro de sugerencias utilizamos restos de los mecanismos de una máquina de cocer antigua que encontramos en la calle. Los elementos que conforman la gráfica, vidrios, aluminio y madera también son reutilizados. Todos los elementos están apoyados y vinculados con puntillas (clavos) viejas y oxidadas.


Como buzón elegimos utilizar un botellón viejo de licor, hacerle un tapón en "palo sangre" y tallarle al mesón un agujero del tamaño del botellón para que este quedara agarrado.

Este buzón está compuesto por cinco elementos: Base, mesón, botella, soporte libro y gráfica.

03. Vasos hechos con botellas desechadas.

Una de las cosas que más nos preocupaba era eliminar los vasos desechables. La solución que presentamos fue generar vasos realizados con botellas desechadas.
Intentamos llamar la atención de los clientes con un objeto que informe sobre este servicio y que el consumidor sea quién decida utilizarlos.
El objeto que ven en esta imagen es un buen ejemplo del "arte de reutilizar", está realizado con siete piezas de hierro fundido, que son de desechos de máquinas. Pero ninguno tiene relación entre sí. Increíblemente coincidieron sus dimensiones para ser encastrados. Luego agregamos un vidrio para soportar un vaso hecho con una botella de whisky y unos vidrios rotos para soportar una gráfica sobre el tema. Las piezas de hierro fueron protegidas con un barniz que se compro para recuperar las mesas y demás pieza de madera del restaurante.
04. Recuperación espejo del baño con gráfica de conciencia.

Otro elemento que trabajamos fue con el espejo del baño. Accidentalmente algún cliente le dio un mal uso. El espejo estaba partido casi por la mitad. Para evitar comprar uno nuevo lo cortamos y agregamos un vidrio encontrado para cubrir el espacio que nos faltaba.


Este sector lo aprovechamos para colocarle gráficas de conciencia.

05. Algunos detalles del espacio verde que recuperamos para que los clientes se relacionen con la naturaleza.


Este es un rincón con plantas nativas que había en el lugar. Solo se las transplanto. La grava que se ve junto a las maderas, también estaban allí.


Este es un pequeño sendero que conduce a los futuros baños.


Aquí un detalle del camino de acceso que construimos. Se puede ver grama, restos de motores para el contorno y aserrín de "palo sangre" que los regalan en las casas de artesanías.


Por último y para finalizar esta pequeña muestra de este "arte". Una flor metálica, realizada con cinco elementos encontrados, que ninguno tiene relación entre sí.
Toda estas experiencias nos dejaron una reflexión sobre la cantidad de desechos que nos dejó la era de las máquinas, dado que detrás de este restaurante, se encontraba un taller mecánico abandonado.
Cientos de tornillos, arandelas, y piezas que nunca se utilizaron. ¿Cuántas piezas habrá en el mundo desechadas por no saber dónde ubicarlas?, ¿cuánta energía hemos desaprovechado como planeta para producirlas?... ahora en la era digital, ¿haremos lo mismo?