miércoles, 4 de diciembre de 2013

Bañarse con el cielo

Bañarse con el cielo y la lluvia es una experiencia tan natural que la hemos olvidado por nuestros baños modernos, que parecen cajitas oscuras u hospitales.

Así encontramos este espacio de baño antes de que nos ofrezcan mejorarlo.
Este método es muy común en la amazonia, el baño de totuma (tazón natural que se extrae de un árbol). Si bien el sistema funcionaba con agua de lluvia, bañarse así no tiene mucha privacidad, el consumo de agua era importante y poco amable el espacio.  

Logramos mejorarlo en muchos aspectos, como se ve en esta imagen hay un pequeño techo que permite cambiarse y que las lluvias eventuales no dañen nuestras prendas. También se puede ver una pared verde que estaba comenzando a crecer, para que en un futuro se cubra totalmente con una trepadora nativa.

Como siempre este arte intenta acercarnos a soluciones que solo requieren un poco de paciencia y creatividad. Como también mejorar los espacios donde vivimos. En esta imagen se ve claramente que se ingresa a un jardín con plantas nativas y piedras del río.

Se utilizaron muchos materiales en desuso, pero el material mas valioso fue el descarte del aserrado de un árbol muy fino que brinda la selva, el Laurel Comino, como le dicen. Muchas veces en esta actividad se desechan piezas, a veces solo por una pequeña falla, o porque el pedido de tablas era pequeño. Aquí se aprecia la puerta, la cual se hizo con orillos que siempre se descartan en el aserrado.

Esta madera fina se utilizó para la estructura principal y los dos tablones de la ducha. Ella soporta muy bien la humedad, es utilizada para construir canoas. El resto de la madera se consiguió del desarme de una bodega que tenían cerca a este lugar.

Todos los ladrillos utilizados eran desechos de una fabrica que funciono hace unos 20 años y que se encontraban enterrados por el tiempo.

Un pequeño detalle decorativo y sugerente de una espada de motosierra oxidada.
Se compraron unas bisagras nuevas con sus tornillos y un poco de cemento para pegar los ladrillos y darle forma al drenaje del agua.

Por último la escalera que conecta a la cabaña con el jardín de baño y el agradecimiento a Juvenal, un indígena que compartió sus desechos de aserrado y a Henry que brindo esta nueva posibilidad de creer en nosotros y apoyar esta experiencia.

Este ejemplo pertenece a la cabaña principal del Parque Nacional Natural Cahuinari, año 2012.

viernes, 23 de noviembre de 2012

Un muro de escombros

Así era como se encontraba el espacio en el año 2009, este lugar hace unos 100 años seguramente todavía era selva, las bonanzas en la amazonía fueron haciendo que sitios como Leticia crecieran desmesuradamente, como fue la del caucho en la 1° y 2° guerra mundial. Así comenzaron a sentir los pueblos amazónicos la presión del hombre blanco que venía con su religión, su cultura, el vivir vestido, sus herramientas y tecnologías.
El cemento poco a poco comenzó a cubrir la selva y al mismo tiempo a desaparecer la tradición indígena.


Una de las bonanzas que mas marco los últimos tiempos fue la de la coca, para la producción de cocaína. Este lote pertenecía a esta gente, poderosos que podían construir sus pisos en cemento en medio de la selva. En esta casa funcionaba un taller de motores fueraborda para las embarcaciones que movían la mercancía.
Así comenzó nuestra relación con Várzea, ordenando desechos y clasificando partes y piezas del antiguo taller, que sirvieron para elementos que mejoraron el espacio. Mientras hacíamos estos trabajos íbamos relacionándonos con la selva, su historia y la cultura de los pueblos indígenas que la habitan.

De todas las experiencias constructivas del arte de reutilizar que permitió este espacio, la mas interesante fue construir con los escombros de los pisos viejos de la bonanza de la coca.

A uno de los dueños de Várzea se le ocurrió que podíamos utilizar las partes de los pisos simulando piedras y generar un espacio y una división entre lotes. El resultado fue muy bueno, solo utilizamos 4 bultos de cemento y un metro cubico de arena. También usamos barro cemento para algunas partes, que nos permitió ahorrar materiales.



Estos son detalles de como quedo el muro que dividía los lotes y el jardín del lado opuesto.


Este mesón, sus bases y piso también construidos con la misma técnica. Al fondo se ve el muro. 

Estas imágenes son detalles de las bases del mesón.

Así quedó el acceso, un espacio tipo tarima con la misma técnica y su frente en botellas de cervezas desechadas.

Un detalle del frente de botellas.

También pudimos hacer unos asientos en botellas de cerveza y cemento.

Actualmente este lote fue vendido y se perdió un lugar en Leticia que brindaba muchas cosas. La presión del sistema económico hizo insostenible este espacio. Igualmente los pueblos indígenas están viviendo esta misma presión, junto a la bonanza del oro y están dejando sus antiguas costumbres de no necesitar mas que del medio en que viven y comenzar a ser cada vez mas esclavos del petroleo, el dinero y la medicina occidental. Increíblemente así es, en el mismo lugar donde estaba toda la medicina natural de la selva, hoy fue comprada por una droguería que desplazó al Várzea que reconocía los valores de la selva, su cultura y sabiduría-

lunes, 23 de agosto de 2010

El puente que nos une... A Rodolfo


Este proyecto fue realizado dentro del Parque Nacional Natural Amacayacu, en Colombia. Otro ejemplo del potencial de este "arte". Un pequeño puente construido con materiales reutilizados y en desuso. Sin puntillas o tornillos en su estructura prnicipal, solo realizado por encastres.
Aquí podemos ver algunas imagenes del proyecto en el formato del informe presentado al parque.


La estructura y por donde comenzar, fue una de las tareas más dificiles de realizar. No se utililzó energía eléctrica para construirlo, todas las herramientas eran usadas.


Aquí vemos un texto referente a como fue encarado este proyecto.


Los detalles que nos seducen...


Por último un detalle del encuentro con la puerta de acceso a la casa.


Las herramientas...


Los insumos...

miércoles, 17 de marzo de 2010

Varzéa, zona inundable

"en todo lo que desechamos, siempre
hay algo bello por descubrir".
Para todas estas experiencias que les vamos a mostrar, no se utilizaron herramientas eléctricas, ni perforadora, ni se compraron materiales. Para las gráficas se utilizaron hojas de color, evitando utilizar tanta tinta.

01. Recipiente para desechos.

Una de las primeras experiencias para generar conciencia del consumo y a lo que esto nos conlleva, fue construir un cesto para residuos.
La idea era hacerlo de manera sencilla y que contuviera una gráfica que hablara del tema.
Esto fue lo que realizamos.


El cesto está construido con un viejo bidón para combustible, se le aplicó un corte a mano con hoja de sierra, para generar la zona por donde se desechan los residuos. Luego se le aplicó un barniz para que tenga más durabilidad. Este contenedor se montó sobre un pie de madera y se construyó una ventana con restos de madera, para colocar la gráfica explicativa.
A este objeto lo componen tres piezas: Pie-soporte de madera, cesto y gráfica.

02. Buzón de sugerencias.

Uno de los elementos que más les interesaba tener al restaurante era un buzón de sugerencias, para que los clientes aportaran sus opiniones.


Para trabajarlo nos dieron un tronco de un árbol nativo, llamado localmente "palo sangre", por su color rojizo. Esta madera es un recurso económico para las comunidades indígenas de esta región, con el cual hacen artesanías en madera de un color rojo intenso y un brillo seductor.


Para el soporte del libro de sugerencias utilizamos restos de los mecanismos de una máquina de cocer antigua que encontramos en la calle. Los elementos que conforman la gráfica, vidrios, aluminio y madera también son reutilizados. Todos los elementos están apoyados y vinculados con puntillas (clavos) viejas y oxidadas.


Como buzón elegimos utilizar un botellón viejo de licor, hacerle un tapón en "palo sangre" y tallarle al mesón un agujero del tamaño del botellón para que este quedara agarrado.

Este buzón está compuesto por cinco elementos: Base, mesón, botella, soporte libro y gráfica.

03. Vasos hechos con botellas desechadas.

Una de las cosas que más nos preocupaba era eliminar los vasos desechables. La solución que presentamos fue generar vasos realizados con botellas desechadas.
Intentamos llamar la atención de los clientes con un objeto que informe sobre este servicio y que el consumidor sea quién decida utilizarlos.
El objeto que ven en esta imagen es un buen ejemplo del "arte de reutilizar", está realizado con siete piezas de hierro fundido, que son de desechos de máquinas. Pero ninguno tiene relación entre sí. Increíblemente coincidieron sus dimensiones para ser encastrados. Luego agregamos un vidrio para soportar un vaso hecho con una botella de whisky y unos vidrios rotos para soportar una gráfica sobre el tema. Las piezas de hierro fueron protegidas con un barniz que se compro para recuperar las mesas y demás pieza de madera del restaurante.
04. Recuperación espejo del baño con gráfica de conciencia.

Otro elemento que trabajamos fue con el espejo del baño. Accidentalmente algún cliente le dio un mal uso. El espejo estaba partido casi por la mitad. Para evitar comprar uno nuevo lo cortamos y agregamos un vidrio encontrado para cubrir el espacio que nos faltaba.


Este sector lo aprovechamos para colocarle gráficas de conciencia.

05. Algunos detalles del espacio verde que recuperamos para que los clientes se relacionen con la naturaleza.


Este es un rincón con plantas nativas que había en el lugar. Solo se las transplanto. La grava que se ve junto a las maderas, también estaban allí.


Este es un pequeño sendero que conduce a los futuros baños.


Aquí un detalle del camino de acceso que construimos. Se puede ver grama, restos de motores para el contorno y aserrín de "palo sangre" que los regalan en las casas de artesanías.


Por último y para finalizar esta pequeña muestra de este "arte". Una flor metálica, realizada con cinco elementos encontrados, que ninguno tiene relación entre sí.
Toda estas experiencias nos dejaron una reflexión sobre la cantidad de desechos que nos dejó la era de las máquinas, dado que detrás de este restaurante, se encontraba un taller mecánico abandonado.
Cientos de tornillos, arandelas, y piezas que nunca se utilizaron. ¿Cuántas piezas habrá en el mundo desechadas por no saber dónde ubicarlas?, ¿cuánta energía hemos desaprovechado como planeta para producirlas?... ahora en la era digital, ¿haremos lo mismo?

domingo, 31 de enero de 2010

Jardín de escombros ("el jardín de Juana")


A veces lo simple parece complejo, pero probar no cuesta nada... Así comenzó este trabajo.


Una amiga me llamó para que le arreglara el jardín de la casa que acababa de alquilar. La dueña tomó la decisión de llenar su jardín de escombros (desechos de demolición), porque cuando llovía el agua se juntaba en el centro y no escurría.


Haylin (mi amiga) me preguntó si la podía ayudar. Fuimos a ver el jardín y le comente que me gustaría ordenar lo que ya había en el lugar sin comprar nada y trabajando lo menos posible y en el menor tiempo. Ella acepto y comenzamos el trabajo.


Lo primero que se hizo fue marcar con los escombros más grandes el mismo dibujo que había dejado el relleno. Si se observamos bien las dos imágenes, el dibujo del contorno original es el mismo final.


Luego se continúo separando los escombros por color y material, uno por uno: ladrillos rojos por un lado, los de cemento por otro y azulejos y baldosas por el otro.
Una vez hecho el dibujo principal, se nos ocurrió hacer un camino que conectara dos puntos y para evitar pisar el césped. Para este utilizamos los escombros de cemento. Seleccionamos los escombros de cemento más chicos y y una vez que estos se acabaron se seleccionaron unos un poco más grandes y así sucesivamente hasta agotarlos.
Los escombros de cemento tienen el color o material de la mampostería por un lado, pero por el otro son solo de cemento y esto los hace parecer a todos iguales.


Una solución rápida para terminar el camino era ir a una carpintería y conseguir viruta (desechos que dejan las máquinas que trabajan madera. Este es grátis). Con ella se rellenó el sector que faltaba de camino.


Una vez que el camino se finalizó quedó una isla central que se relleno con tierra y brotes de césped que se sacaron del contorno del camino. Esta tierra se quitó para que el agua que seguía quedando se guiara hacia el desagüe.
Siempre se siguió con las formas naturales que quedaban con el material utilizado. Una vez que la tierra se acabó continuamos con el ladrillo colorado.
Solo quedaba el centro por rellenar, para esté se hizo un pozo de unos cuarenta centímetros de diámetro y se plantó un árbol nativo. Este árbol fue plantado de semilla en un vaso desechable y tiene un cuidado de un mes y medio aproximadamente (anterior a este trabajo). Para que el árbol se desarrollara mejor le agregamos un poco de hojarasca a la tierra. Esta la conseguimos de los desechos del jardín vecino.
Como la tierra no alcanzó a cubrir todo el espacio, se agregaron algunos pequeños azulejos de color blanco.


Un último detalle fue aprovechar un charco que generaba el desagüe del techo y se le colocó una piedra grande en el centro que estaba en el jardín y se la rodeó con piedritas que también ya estaban en el lugar.
También utilizamos una mesa con sillas y sobrilla que ya tenían en la casa.

El trabajo se desarrolló en 16hs y el costo fue el mismo que hubiese ganado un trabajador por dos jornales. Se utilizaron para este trabajo una pala, una cuchara de albañil un escobillón para barrer, un tacho de basura para recoger los escombros y paciencia.

Ahora solo resta esperar que la naturaleza haga su trabajo, le de fuerza al césped y al árbol para crecer, agregar alguna flor que se encuentre por ahí... y disfrutar de este espacio.

Gracias a Haylin y a su compañero Yarlex por confiar y permitirnos hacer esta experiencia...




Esta imágen se tomó una semana después de finalizar el trabajo. Este mismo día agregamos un esqueje de la planta Santa Rita que el vecino estaba podando y unas flores, también de esqueje que podamos del jardín que tiene la casa en su entrada.
Como podemos ver el césped ya creció bastante y la viruta se mantiene muy bien luego de una lluvia amazónica.

martes, 20 de octubre de 2009


En el año 2001 comencé como aprendiz de Swami Dhyan Anala a estudiar una técnica constructiva vanguardista que me atrevo a llamar:
“el arte de reutilizar”.
Este “arte” consiste en asociar elementos, pieza y partes de objetos encontrados, que al reunirlos dan por resultado una unidad formal y armónica.
Esta técnica constructiva otorga a las piezas que estaban desechadas o en el olvido, una nueva y destacada función para la que no fueron concebidas.
Por esto cada objeto es único e irrepetible y nunca puede ser prepensado.
La ecología es uno de los rectores principales de este “arte”, y como Swami Dhyan Anala dice:
“Reutilizar es aprovechar los recursos que ya fueron tomados de la naturaleza”.


Luego de observar su trabajo y ser su ayudante por seis años, comencé a tratar de recrear esta técnica en un elemento que el mismo me dio a conocer: el farol.
Este farol es una muestra y el resultado de una de mis primeras experiencias.


Conocer a Swami Dhyan Anala, es conocer a la naturaleza.
La Monstera Deliciosa o “Costilla de Adán” es una planta que se encuentra comúnmente en los jardines de las abuelas (como en el de esta imágen) y es uno de sus temas preferidos.
Es habitual caminar con él por las calles aprendiendo de plantas y árboles y siempre que hay una Monstera, u otra especie en problemas, le gusta ayudarlas, o cargarlas para salvar o reproducir.
Donde él viva, siempre habrá un hospital de plantas y una Monstera para deleitarse.
A su Monstera, este farol.


En Enero del 2008, comencé a realizar una pantalla para una lámpara con un papel calco que herede de mi abuelo. Todos los que veían el trabajo decían que parecía un barco, por lo que tuve que resignarme y seguir el río. Entonces enfatice el tema “el barco”. A los pocos meses pase a vivir a la isla en Tigre, donde decidí terminar el trabajo y dejarle a mi amigo Gastón y su hijo Nimai este farol como recuerdo de mi paso por el lugar, mi vivencia con ellos y el río.
Este trabajo fue muy dificultoso y pretensioso, pero es uno de los faroles que mas me agradan hoy. Tiene sobre todo madera y bambu.
Los barcos, el río, Tierra del Fuego, reutilizar y el Judo fue lo que nos conecto con Gastón.


A todos los que estuvieron relacionados con el proceso de los faroles: Javier, Juan, Checho, Ergio, Felipe, Akira, Laura, Gastón, Cristian, Tron, Ita, Yoku, Julieta, Roberto y Liliana.

A Dora y a Laura por regalarme la cámara de fotos con la que tomé estas imágenes.